La prevención del accidente cerebrovascular no depende únicamente de controlar la presión arterial, el colesterol o la diabetes. En personas con determinados factores de riesgo o con síntomas sugestivos, los estudios por imágenes permiten detectar alteraciones de las arterias antes de que ocurra un ACV.
Gracias a los avances del diagnóstico por imágenes de alta complejidad, hoy es posible evaluar en forma no invasiva ni cruenta la circulación cerebral y de los vasos del cuello, identificando enfermedades que pueden tratarse precozmente.