La memoria es una función fundamental del cerebro y, al igual que ocurre con los músculos, puede mantenerse en buen estado con hábitos saludables. Aunque el paso del tiempo produce cambios normales, muchas conductas cotidianas ayudan a preservar el rendimiento cognitivo y a reducir el riesgo de deterioro.
1. Mantener el cerebro activo
Leer, escribir, aprender un idioma, tocar un instrumento, resolver crucigramas, practicar ajedrez o incorporar nuevos conocimientos estimula las conexiones entre las neuronas.
2. Realizar actividad física regularmente
Caminar, nadar, andar en bicicleta o cualquier ejercicio aeróbico al menos 120 minutos por semana mejora el flujo sanguíneo cerebral y favorece la salud de las neuronas.
3. Dormir lo suficiente
Durante el sueño el cerebro consolida los recuerdos y elimina sustancias de desecho. Dormir entre 7 y 9 horas por noche contribuye a una mejor memoria. Si tiene problemas para conciliar el sueño o duerme pocas horas, no dude en consultar con su médico.
4. Llevar una alimentación saludable
Una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, pescado, frutos secos y aceite de oliva aporta nutrientes beneficiosos para el cerebro. Reducir los alimentos ultraprocesados también ayuda.
5. Controlar los factores de riesgo cardiovascular
La hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, la obesidad y el tabaquismo afectan tanto al corazón como al cerebro. Mantenerlos controlados protege la memoria, para ello es de utilidad la realización de chequeos preventivos que indique su medico.
6. Mantener una vida social activa
Conversar, compartir actividades con familiares y amigos, participar en grupos, asistir a conferencias de temas de su interés o realizar tareas comunitarias favorece la estimulación cognitiva y el bienestar emocional.
7. Controlar el estrés
El estrés crónico puede dificultar la concentración y el aprendizaje. Técnicas de relajación, respiración, meditación o actividades recreativas ayudan a proteger la función cerebral.
8. Evitar el exceso de alcohol y no fume
El consumo excesivo de alcohol y el tabaquismo aceleran el deterioro vascular y aumentan el riesgo de alteraciones cognitivas.
9. Consultar ante cambios persistentes
Olvidos ocasionales son frecuentes, pero si las dificultades de memoria interfieren con la vida diaria o progresan con el tiempo, es importante realizar una evaluación médica.
10. Realizar controles preventivos cuando corresponda
En personas con factores de riesgo o antecedentes familiares, una evaluación clínica y, cuando está indicada, una resonancia magnética cerebral u otros estudios permiten detectar enfermedades en etapas tempranas. Actualmente los estudios encefálicos no cruentos como la RM permiten iniciar un tratamiento antes que aparezcan algunos síntomas mayores.
Cuidar la memoria es una inversión para el futuro. La combinación de actividad física, estimulación intelectual, buena alimentación, descanso adecuado y control de los factores de riesgo constituye la mejor estrategia para preservar la salud cerebral a lo largo de la vida.
En IMAT creemos que la prevención es la herramienta más poderosa para cuidar el cerebro. Es importante consultar siempre con el médico tratante ante cualquier cambio en la memoria o en otras funciones cognitivas*.
¿SABÍAS QUE....?
El cerebro contiene aproximadamente 86.000 millones de neuronas, capaces de formar billones de conexiones entre sí. Estas conexiones cambian durante toda la vida gracias a un fenómeno llamado neuroplasticidad, que permite aprender, adaptarse y crear nuevos recuerdos.
Por eso, nunca es tarde para estimular el cerebro. Aprender una habilidad nueva, hacer ejercicio físico, leer, mantener una vida social activa y controlar los factores de riesgo cardiovasculares ayudan a conservar la memoria y la salud cerebral aún durante el envejecimiento.
Un dato importante: cerca del 40 % de los casos de demencia podrían retrasarse o prevenirse actuando sobre factores de riesgo modificables, como la hipertensión, la diabetes, el sedentarismo, el tabaquismo, la pérdida auditiva no tratada y el aislamiento social.
*Para realizar cualquiera de los estudios médicos mencionados, es indispensable contar con una orden médica.