ACV: cada minuto cuenta para cuidar el cerebro

ACV: cada minuto cuenta para cuidar el cerebro

En el marco del Mes de la Salud Cerebral, queremos hablar sobre una enfermedad que es importante conocer: el accidente cerebrovascular, también llamado ACV o ictus.
El ACV se produce cuando se altera de manera brusca el riego sanguíneo en una parte del cerebro. Esto puede ocurrir por la obstrucción de una arteria —ACV isquémico— o por la ruptura de un vaso sanguíneo —ACV hemorrágico—. En ambos casos, la zona del cerebro afectada puede dejar de recibir el oxígeno y los nutrientes que necesita, alterando las funciones que dependen de esa región.
Conocer sus síntomas, factores de riesgo y formas de prevención es importante no solo para uno mismo, sino también para poder ayudar a quienes nos rodean.

  • ¿Sabías que…
Aproximadamente 8 de cada 10 accidentes cerebrovasculares (ACV) podrían prevenirse si se controlaran adecuadamente los factores de riesgo modificables.La hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, el colesterol elevado, la fibrilación auricular, el sedentarismo, la obesidad y una alimentación poco saludable explican una gran proporción de los ACV.Adoptar hábitos saludables, realizar controles médicos periódicos y consultar ante los primeros síntomas son las medidas más eficaces para reducir el riesgo.La prevención sigue siendo la herramienta más poderosa para evitar discapacidad, preservar la calidad de vida y salvar vidas.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo?
Algunos factores pueden aumentar el riesgo de sufrir un ACV. Entre ellos se encuentran:
  • Hipertensión arterial
  • Diabetes
  • Colesterol elevado
  • Tabaquismo
  • Sedentarismo
  • Sobrepeso u obesidad
  • Estrés sostenido
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Antecedentes familiares
  • Fibrilación auricular u otras alteraciones del ritmo cardíaco
La buena noticia es que muchos de estos factores pueden prevenirse, controlarse o reducirse con seguimiento médico, hábitos saludables y controles periódicos.

¿Cómo reconocer un posible ACV?
Un ACV puede presentarse de forma repentina. Algunas señales de alerta son:
  • Pérdida de fuerza o sensibilidad en la cara, brazo o pierna, especialmente de un solo lado del cuerpo.
  • Dificultad para hablar o comprender.
  • Alteración brusca de la visión.
  • Mareo, pérdida del equilibrio o dificultad para caminar.
  • Dolor de cabeza intenso y repentino, sin causa aparente.
  • Confusión súbita.
Ante cualquiera de estos síntomas, es fundamental actuar rápido y llamar al servicio de emergencias. En un ACV, cada minuto cuenta.

¿Qué es el “Código ACV”?
El Código ACV es un protocolo de atención que se activa ante la sospecha de un accidente cerebrovascular. Su objetivo es reducir los tiempos de respuesta para que el paciente pueda recibir evaluación médica, diagnóstico por imágenes y tratamiento de la forma más rápida posible.
Esta coordinación permite identificar el tipo de ACV, evaluar la extensión del daño y definir la conducta terapéutica más adecuada.

El rol del diagnóstico por imágenes
El diagnóstico por imágenes cumple un papel fundamental en la evaluación del ACV.
Estudios como la tomografía computada, la resonancia magnética, la angio-tomografía, la angio-resonancia o los estudios vasculares permiten obtener información clave para el equipo médico: si existe sangrado, si hay una obstrucción arterial, qué zona del cerebro está comprometida y cuál es la extensión de la lesión.
Estos estudios también pueden ser importantes en el seguimiento del paciente y en la evaluación de factores de riesgo vasculares.

Prevenir también es actuar
Cuidar el cerebro empieza mucho antes de una urgencia. Controlar la presión arterial, realizar actividad física, llevar una alimentación equilibrada, evitar el tabaco, descansar bien y realizar controles médicos son acciones que ayudan a reducir el riesgo.
La información, la consulta temprana y el acceso al diagnóstico adecuado pueden hacer la diferencia.